Blog sobre películas y el cine de arte

Kwik Stop, de Michael Gilio

A primera vista, como película de viaje, Kwik Stop es un fracaso: promete un viaje a California, y apenas puede salir de los meandros iniciales para empezar a girar en círculos en torno a un pequeño pueblo del Medio Oeste de los EEUU. Se podría suponer que de todos modos el film no defrauda en el sentido de que habitualmente las road movies comienzan como películas de viajes, pero incluso esta condición de película de caminos resulta desvirtuada por un relato que deriva en algún momento hacia el melodrama. Asoma de pronto la idea de que Kwik Stop casi no deja nada en pie de todo lo que esboza en un principio, instalando la idea de un cine decepcionante, un cine menor en todo caso, en que la decepción se liga no tanto a la habitual y monocorde trivialidad del así llamado cine “independiente”, sino a algo así como un ininterrumpido movimiento hacia adelante que amenaza constantemente caer en el vacío.

De tal modo, con elementos mínimos, el pequeño film de Michael Gilio logra contra toda esperanza suscitar un inesperado interés, ligado en gran medida con aquel girar en círculo que permite la introducción de nuevos personajes y situaciones que desfiguran paso a paso la historia presentida, la relanzan hacia adelante por el simple expediente de la convención tácitamente desequilibrada, el pasaje ya señalado de un incierto nomadismo de road movie al sedentarismo del melodrama, y la vacilante condición de los personajes, vacilación esta quizás relacionada, además de con las meras peripecias intradiegéticas, con aquel azaroso salto de un género a otro.

Pero el film de Gilio no se agota en meras citas o remisiones genéricas, advertimos además en él un trabajo narrativo que evidencia un gusto por simetrías no del todo evidentes, y una evolución en la economía de los planos que hace pensar hasta cierto punto en una pieza musical con tres movimientos, que corresponden a tres estaciones del año. La supresión de una de ellas, el verano, podría parecer un gesto caprichoso, pero preferimos suponer que representa un dato tan significativo como la triple presencia que la antecede: a través de una casi explícita supresión o elisión, convierte en punto ciego al inverosímil punto de llegada que opera como una de las premisas del film.

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