
1984
"CAMILA"
(María Luisa Bemberg)
Nominada para el Oscar de la Academia de Artes y Ciencias
de Hollywood
como Mejor Película Extranjera.
Premio a la Mejor Interpretación Femenina en
los Festivales de Karlovy Vary y La Habana
Primer premio del público en el Festival de
Biarritz.
Distribuída en :
Chile, Uruguay, Puerto Rico, Colombia, Venezuela, España,
Nicaragua, Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador
y Panamá, Cuba y Toda América (Fox)
|
En
una hermosa casa colonial, con fuentes y magnolias en el jardín
que mira al río, Camila OGorman toca el piano.
No lejos, tañen las campanas de la Iglesia del Socorro
donde oficia el presbítero Ladislao Gutierrez.
El destino teje su trama.
Camila, educada bajo las severas consignas de una familia
tradicional, donde la virginidad y el acatamiento a las virtudes
domésticas es un mandato, se enamora del joven jesuita.
Con él se ha encontrado a sí misma, se siente
existir. En la plenitud del verano porteño y con la
exaltación de sus años se atreve a seducirlo.
Le declara su amor con toda inocencia, ya que para ella el
amor lo purifica todo. Para Gutierrez, subyugado por la belleza
de Camila, en quien se unen pasión y pureza con una
inesperada sensualidad, comienza una ardua batalla interior
entre el cumplimiento de sus votos y el amor naciente. Llega
a recurrir al silicio para mortificar su cuerpo febril. Cuando
finalmente, el muchacho se entrega a esa pasión prohibida,
no dejará nunca de sentir que es un hombre caído.
Un sacerdote.
Cunde el escándalo en Buenos Aires. La hipocresía
y el culto a las normas no toleran la realidad de la fuga
de ambos, símbolo de una libertad inadmisible.
Los detractores del gobierno, exiliados en Uruguay, Chile
y Bolivia, no vacilan en utilizar a los fugitivos como prueba
de la corrupción y decadencia de la dictadura de Rosas.
Desde la prensa desatan una campaña burlona y feroz.
En la capital porteña, el propio padre de Camila acude
al Restaurador pidiendo el castigo de su hija y el sacerdote
por cometer "el acto más atroz y nunca oído
en el país".
A partir de ese momento se inicia la persecución que
logra descubrirlos en una escuelita perdida en la selva norteña.
Allí, Camila y Ladislao, protegidos bajo nombres falsos,
creen haber encontrado un refugio para amarse en libertad.
Son felices y en el cuerpo de la muchacha asoma la promesa
de una nueva vida.
El miedo que creían haber dejado atrás vuelve
a atraparlos. Son descubiertos. Se los detiene, encarcela
y condena. La hija de Rosas, amiga de Camila, trata desesperadamente
de ayudarlos, pero el Restaurador de las Leyes no perdona
las transgresiones.
En
un frío amanecer del 18 de agosto de 1848, Camila
OGorman y Ladislao Gutierrez son fusilados. Los acribillados
cuerpos de los amantes logran finalmente perpetuar el abrazo
por el cual se les quitó la vida : un mismo cajón
de armamentos les sirve de sepultura. Horas antes, el jesuita
le había escrito a quien consideraba su esposa :
"Camila
mía :
Acabo de saber que mueres conmigo.
Ya que no hemos podido vivir en la
tierra unidos, nos uniremos en el
cielo ante Dios.
Te abraza...
Tu Gutierrez"
|